Raquel Zamora López, periodista, entrevista a Gabriel P. Sánchez, autor de la novela “Diario del tren”.

Siempre me ha parecido una persona original, diferente, profunda y buena persona. Dejadme que os diga que esto último lo puedo afirmar por escrito, ya que una vez leída su primera novela puede que os parezca una persona terrorífica pero ¿a quién no le atrae el lado oscuro de las personas? Sinceramente, no me lo esperaba. La novela me ha impresionado para bien… y para “mal”, porque me ha robado mi escaso tiempo libre. Soy madre de familia numerosa y mi tiempo libre es un tesoro, pero no podía dejar de leer el libro y cuando lo terminé me despedí del protagonista con un beso.
Hoy acudo al encuentro de Gabi en calidad de periodista. Para mí es un placer ser la primera persona que le entreviste en relación a su libro “Diario del tren”. Quedamos en un pequeño bar escondido en una de las calles del barrio gótico de Barcelona. Le gustan los bares pequeños y tranquilos donde poder mantener una charla. Está sentado al fondo, lejos de la puerta y desde donde puede observar todo el bar. Cuando lees su libro, comprendes por qué.
P- Después de leer tu obra intenté valorarla de forma sintética y cuando te comenté la frase a la que había llegado “una historia exquisitamente macabra” coincidiste conmigo.
R- Sí, me parece muy acertado. Como padre de la criatura no puedo sintetizarla en una frase porque uno ama a sus hijos por la suma total de sus virtudes y de sus defectos, pero al decirme lo de “exquisitamente macabra” me pareció totalmente acertado. Fue un esfuerzo consciente y un objetivo personal, escribir una historia en un tono diferente al que se suele utilizar al desarrollar este tipo de historias.
P- Y ¿cuál sería ese estilo literario?
R- No me atrevería a llamarlo todavía mi “estilo literario”, pero es cierto que estuve buscando la forma de escribir que me hiciera sentirme más cómodo.
Antes de escribir mi primer libro, hice varios intentos que me sirvieron para encontrarme, y una vez lo conseguí las palabras, la composición, incluso la historia fluía con naturalidad.
Por ayudar un poco más al lector, tengo influencias del realismo mágico, de la poesía y del estilo narrativo de la ciencia ficción, que es detallado y a la vez ágil. Imagino que todo eso ha ido moldeando mi forma de escribir.
P- Para situar un poco al lector, habría que decir que tu libro trata de una persona que escribe un diario un tanto peculiar, lo escribe en el tren y no en casa ¿Cómo nace la idea?
R- Me salió un trabajo en Calella y desde Cornellà se tarda casi dos horas en llegar, por lo que decidí aprovechar todo ese tiempo en el tren y escribir un libro, como siempre había soñado. Para que al escribir un diario en un tren no pareciera algo anormal, contextualicé al personaje principal dentro de mis propios hábitos, así mantenía la coherencia de mis actos.
P- ¿Cómo creas al resto de personajes que describes cada día en el vagón? ¿Eran pasajeros reales?
R- Espero que sigan siendo pasajeros reales. Muchos de ellos los veía cada día y era inevitable no fijarse en ellos, más por lo que hacían que por el hecho de coincidir cada día con ellos. Lógicamente, tuve que incluir algunos pasajeros para acabar de elaborar la trama, pero no muchos. Diría que el 95% de los personajes están inspirados en personas reales, y creo que a una pareja de pasajeros que veía cada día y a la que denominé como “los apáticos”, sería posible encontrarlos y reconocerlos por un ritual muy peculiar que hacían cada mañana.
Luego están los hechos que suceden en el vagón cada día. Algunos, difíciles de creer pero la mayoría, reales.
P- ¿Alguna vez se percató alguien de que le observabas excesivamente
R- Sí, era inevitable. Estaba lleno de agradecimiento por descubrir aquellos comportamientos cada día y, a veces, no podía disimular mi satisfacción por recoger algún hecho extravagante o singular, y miraba sin tapujos ni vergüenza para, acto seguido, inclinar la cabeza para escribir en mi ordenador. Era muy evidente. Al cabo de un tiempo, el resto de viajeros asiduos, dejaron de sentarse a mi lado, y en alguna ocasión, estando todo el vagón lleno y habiendo personas de pié, yo viajaba solo en mi compartimento de cuatro asientos.
P- El protagonista es poético, romántico, detallista y ofensivo a la vez. Rara mezcla pero atractiva al mismo tiempo. ¿Cómo le describirías?
R- Comprendo por qué puede resultar ofensivo y atractivo al mismo tiempo. Varias personas que lo han leído me han comentado lo mismo, que llegaron a sentir amor y odio por el personaje principal. Creo que eso sucede así porque al estar escrita en primera persona el personaje es totalmente libre de expresar sus pensamientos, es más, por coherencia lo ha de hacer porque está escribiendo un diario para sí mismo. Cuando estamos a solas, y alguien nos ha hecho mucho daño, podemos llegar a desear todos los males del mundo para esa persona, pero delante de la gente como mucho llegamos a decir “a todo cerdo le llega su San Martín”.
Por supuesto hay personas que son todo bondad y nunca piensan en hacer mal a nadie, pero esas personas nunca leerían mi libro.
P- El sexo está omnipresente en toda la novela. ¿No era suficiente con la muerte?
R- Yo no diría que el sexo está omnipresente, sólo hay dos escenas eróticas y la palabra más obscena que he escrito es “pezón” que aparece una vez en singular y otra vez en plural. Sí que es omnipresente el deseo y la adoración hacia una mujer idealizada pero de alguna manera, toda esa intensidad de emociones y de sentimientos opuestos, corresponden a la evolución natural del personaje y de su obsesión por todo lo que le rodea.
P- Se obsesiona con unas reglas del buen comportamiento de un viajero en el tren, algo con lo que muchos podríamos identificarnos. ¿Has pensado en presentárselo a TMB para ver si te pueden ayudar a publicarlo?
R- No creas que no lo he pensado, es una buena idea aunque, por coherencia, debería presentárselo a la Renfe porque hace el recorrido de L’Hospitalet a Calella.
P- Utilizando tus palabras ¿es coherente? ¿Cuándo crees que pasa de ser un soñador a ser una persona obsesionada con todo lo que le rodea.
R- Sin revelar las claves exactas de por qué evoluciona el personaje, sin duda es por esa sensación de poder que experimenta el protagonista desde su asiento del tren. Creo que actúa coherentemente. No quiero decir que todo el mundo actuaría de la misma manera, pero una persona con esas características, actuaría del mismo modo que mi personaje de encontrarse en una situación similar.
P- Esa obsesión por las mujeres y la belleza, deja ver una sensibilidad increíble y una excesiva adoración a la juventud y a la inocencia. Me recuerda un poco a la novela El Perfume, gran best seller. Nunca he visto un análisis de la mujer tan profundo, ¿con qué descripción te quedarías?
R- De todas las descripciones del libro, me quedo con la de Angie, que me permitió desarrollar esa adoración y esa obsesión creciente del personaje.
Personalmente, en la vida real, tengo un gusto más amplio y abierto a lo nuevo e inesperado. Salvo dos chicas con las que estuve que se parecían bastante, el resto han sido completamente distintas: altas, bajas, rubias, morenas, pelirrojas, españolas, alemanas, rusas, lituanas, etc. Y de carácter todavía más diferentes entre sí.
P- Tu público ¿Es femenino o masculino?
R- Hasta el momento han leído mi libro más mujeres que hombres, y he recibido críticas muy buenas de ambos sexos. Por otro lado, tengo la apreciación de que existen más lectoras que lectores. En Sant Jordi hice una promoción que consistía en regalar un punto de libro con un euro a cambio de una crítica a todo el mundo que viera en el tren leyendo con un ebook, y de cada treinta personas que encontré, veinticinco eran mujeres y cinco eran hombres.
P- Te conozco y he detectado algún paralelismo entre el personaje y tú, por ejemplo citas que es escritor y profesor, como tú ¿Por qué está similitud?
R- Escribir este libro ha sido para mí una terapia mejor que la pudiera haber conseguido yendo a cualquier psicólogo. Es como tener un sueño del que puedes controlar todo lo que va a suceder. Sólo así puedes conseguir ese amor idealizado o darle su merecido a algún jefe que te maltrató en algún trabajo. He hecho mucha limpieza interior.
P- Hablas de las islas griegas, música, entre otros gustos que parecen más tuyos que del protagonista, debo asustarme? Da la sensación que desnudas una parte de tu alma.
R- Creo que me “desnudo” más cuando describo lo que pienso cuando miro al mar o siento el viento, que cuando hablo de las islas griegas o de la música. Lógicamente, utilizo recuerdos y emociones que he experimentado en persona porque así puedo transmitirlos más intensamente. Tengo que viajar más.
P- El libro tiene algunas contradicciones, se obsesiona con las normas de comportamiento del buen pasajero que él mismo incumple cuando nadie lo ve. ¿Por qué?
R- No creo que sea una contradicción. Creo que actúa de forma coherente por lo que te he comentado antes: se siente seguro, muy seguro y confiado, y piensa que puede hacer lo que le dé la gana.
P- El vocabulario y la redacción de la novela es exquisita y encaja a la perfección con la dificultad de mantener la intriga durante todo el retrato ¿Cuál es el secreto de esta doble pirueta? Parecen dos estilos literarios en uno difíciles de conjugar.
R- Hay quien piensa que al escribir hay que utilizar construcciones sencillas y, del mismo modo, un léxico fácil porque de lo contrario el libro se hace pesado y difícil de leer.
Yo pienso que se puede escribir sobre cualquier tema de una forma bella, utilizando un vocabulario más completo sin llegar a parecer pedante e ininteligible. Creo que se trata de exigirse más a uno mismo en busca de ese punto de equilibrio entre belleza, forma y contenido. Y esa era mi intención al escribir el libro: hablar de una forma bella sobre cosas horribles.
P- Me llama personalmente la atención las distintas referencias a los minerales ¿Cuál te parece más precioso?
R- El rubí, sin duda. El color rojo es pura emoción en sí mismo: pasión, peligro, vida y muerte… y, al mismo tiempo, es algo muy difícil de ver en la naturaleza. Nuestra sangre, como la de muchos animales, es roja, pero está oculta a la vista y algunos árboles pasan del verde al rojo en otoño, de la vida a la muerte, pero, nuevamente, por un periodo breve de tiempo.
P- ¿Qué criticarías de tu personaje? ¿Qué alabarías?
R- Mi personaje al principio es una persona que vive de acuerdo con la norma social de comportamiento y es muy intolerante, prácticamente, con casi todo el mundo que le rodea. No se da cuenta de que no es libre y de que su angustia viene de la aceptación sumisa del comportamiento social. Esto sería lo más negativo y, de hecho, es lo que provoca su degeneración.
¿Lo mejor de él? Su sensibilidad y la capacidad para percibir la vida a su alrededor en todas sus formas.
P- Una autocrítica.
R- Quizá me quedé corto con las normas del buen comportamiento en el tren. Ahora pondría diez más, como la de no escribir ni rayar los cristales ni las paredes con corazones donde se lea “Kevin y Jenni 4eber” sí, con “b”.
P- ¿Cuáles han sido tus referencias literarias?
R- Bastante variadas. Por ejemplo, estoy enamorado de dos libros. El primero, quien me lo presentó me dijo que era “como de un cuadro de Dalí” y yo no lo hubiera expresado mejor. Se trata de “La espuma de los días” de Boris Vian. Luego leí otro libro del mismo autor pero de un estilo completamente diferente y no me gustó nada, “La espuma de los días” es excelente.
El otro libro del que estoy enamorado es “Cyrano de Bergerac” de Edmond Rostand. Hay pasajes que los he debido leer veinte veces ya.
También marcó mi vida “La casa de los espíritus” de Isabel Allende y “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. Son libros de los que he leído y releído algunas frases preciosas.
Y respecto a la ciencia ficción, la saga de La Fundación de Isaac Asimov y sus historias de robots. También “Crónicas marcianas” de Ray Bradbury y “Un mundo feliz” de Aldus Huxley. Son libros que me inspiran y me hacen soñar. Quizá algún día escriba algo de ciencia ficción.
P- Debo confesar que me ha impactado la novela, me ha enganchado hasta el final y me gustaría leer más novelas tuyas ¿algún proyecto?
R- Sí, de hecho, mientras escribía, esta historia me generaba ideas para desarrollar otras más adelante. No se trata de una segunda parte, simplemente quiero utilizar alguna de esas ideas para crear una historia completamente diferente, pero de alguna manera conectada con… ¿cómo lo podría expresar?… con una idea religiosa que se entrevé en este libro.
P- ¿Con qué editorial te gustaría trabajar y por qué?
R- En una que crea en mí. Antes de escribir el primer libro, uno no es consciente de la importancia de la crítica. Piensas que una editorial lo leerá y luego vendrá la crítica, pero es justo al revés. Que alguien lea tu libro, una persona totalmente desconocida, y te diga que le ha encantado, eso te genera más confianza en ti mismo que un contrato por cien mil ejemplares.
No me cabe la menor duda de que creerán en ti. Mucha suerte y muchas gracias. Espero leer pronto más novelas tuyas.
Puedes encontrar el libro en papel en:
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o bien en formato digital en:
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