Del archivo · Wellness · 12 de agosto de 2012

Wellness: El nuevo poema de Hermés

En perfumería el ámbar es uno de las notas más apreciadas. Hermés le rinde homenaje en su último lanzamiento en el que Jean-Claude Ellena, perfumista de la casa, relata uno de los misterios del ámbar, entre la delicia y la sensualidad, cuando la vainilla se encuentra con el calor del ládano y la humedad del pachuli.

Ambre des Merveilles es un nuevo relato perfumado, poético y maravilloso entorno al ámbar. La palabra ámbar hace soñar. Pero, en el fondo, no sabemos exactamente a qué se refiere ¿Qué es el ámbar en perfumería? Jean-Claude Ellena nos contesta: “Es toda una mística! Y una entelequia que nos remite a la evolución de las costumbres. En principio, el ámbar natural, llamado ámbar gris, es una secreción intestinal patológica de los cachalotes. A veces expulsan esta sustancia, aunque antes se conseguía casi siempre tras dar caza a la ballena, extrayéndola en el despiece del animal. Por este motivo, el ámbar gris se relaciona con todo un imaginario de héroes que pasaron por «el vientre de la bestia» y consiguieron escapar, personajes milagrosamente salvados, desde el profeta Jonás a Pinocho. Este ámbar tiene un olor muy discreto, fino y sutil, en absoluto embriagador, de mar, de océano, de tabaco de liar”.

Además, Jean-Claude Ellena añade el por qué de nuestra fascinación por el ámbar. “Aquí interviene el poder del lenguaje, las virtudes de la fluidez semántica y nuestro poder de establecer asociaciones a través del color, porque aparte de la secreción animal, el término ámbar designa una resina vegetal fósil. Esta resina es inodora y del color de la miel, dorada, soleada y conserva todo lo que encierra durante millones de años. Lo que contienen los perfumes designados con la palabra «ámbar» no es el primer sentido del término, sino una composición debida a la unión de la química y de la naturaleza, y que se remonta a finales del siglo XIX. Los perfumistas combinaron un material de síntesis, la vainilla, que es blanca, con un material natural, el ládano, que es marrón oscuro; es una resina procedente de la jara, y uno de los pocos vegetales que posee notas animales. De esta unión nació un hijo de color miel, y a esa conjunción olfativa se la denominó ámbar. Por su color, y sobre todo por su olor cálido, envolvente, casi afrodisiaco y narcótico, evocaba el orientalismo tal y como se entendía por entonces”.

En el caso de Ambre, el célebre frasco equilibrista de la serie Merveilles se vuelve, si cabe, más precioso y misterioso. Se atavía con una ancha banda de oro que lo ciñe y resalta el efecto lupa de la bola de cristal, al tiempo que magnifica la lluvia de estrellas que vemos en su frente.

Más información en: www.hermesparfumeur.com