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Vol 1 Spring 2013
Españoln 1919 cuando la ley seca prohibía a toda una nación la producción y el transporte de bebidas alcohólicas, Miami Beach desarrollaba una próspera industria clandestina. Miami Beach, como muchas otras ciudades estadounidenses, ignoró abiertamente la decimoctava enmienda y como resultado, los casinos y la prostitución florecieron. De hecho, parece ser que Miami era el mejor lugar para estar durante el periodo de la ley seca, incluso los turistas podían comprar bebidas alcohólicas. Miami prosperó y creció durante los años veinte en parte porque las autoridades permitieron las apuestas y porque realmente la prohibición no se cumplía. Mientras que el resto del país sufría una depresión económica, la economía de Miami florecía y acogía a miles de personas que migraban desde otras partes del país. Este efecto ocasionó la burbuja inmobiliaria de Florida de los años veinte y también que la población de Miami se duplicara entre los años 19201923. Era un periodo de crecimiento en el que se construyeron muchos de los rascacielos de la actualidad. Millonarios como Harvey Firestone, J.C. Penney, Harvey Stutz, Albert Champion, Frank Seiberling y Rockwell LaGorce llagaron en aquel entonces a Florida para construir viviendas en Miami Beach.
En el año 1925 se anexaron las zonas de Lemon City, Coconut Grove y Allapattah creando así la zona conocida como Greater Miami. Ese mismo año el New York Times publica las declaraciones de un ministro consternado: “Si alguien tiene algún apuro por ir al infierno, en
Miami hay bancos en abundancia”.
EspañolMiami Beach era tan famoso por el contrabando y la venta ilegal de alcohol que algunos de los hoteles que vendían bebidas alcohólicas durante la época de la ley seca hoy forman parte del recorrido turístico de Miami. Uno de los hoteles hasta tenía flechas en la terraza apuntando al sitio donde se vendía alcohol ilegalmente. Durante este periodo las autoridades de Miami hicieron la vista gorda, ya que el comercio del alcohol representaba una importante fuente de ingresos. La ciudad se convertía en el paraíso del contrabando de alcohol, mientras que los delincuentes y mafiosos sacaban provecho de la situación y hacían sus negocios turbios en el Sur de la Florida. El gánster más infame de la época de la ley seca, Al Capone, cuyo nombre completo era Alphonse Gabriel Capone, ganó una fortuna con el contrabando de bebidas alcohólicas y otras actividades como la prostitución. Si bien Capone, conocido por su implicación en la matanza de San Valentín de 1929, hizo la mayor parte de su fortuna en Chicago, también pasó algún tiempo en Miami y los rumores de su participación
en las actividades ilegales de la zona son legendarios. Según el renombrado y experto autor de Florida, Seth Bramson: “Al Capone vivió durante un invierno en una casa alquilada en Miami Beach y luego se mudó a Palm Island donde pasó sus últimos días sufriendo… En ocasiones pasaba por algún club nocturno y algunas veces se iba en su lancha a Bimini en las Bahamas para recoger bebidas, pero no más que eso”.
En aquel momento Bimini era una de las paradas más importantes del contrabando de alcohol y Al Capone era tan sólo un cliente más entre muchos otros. El joven piloto de Miami, Arthur Burns Chalk alias “Pappy”, fundador de la compañía de vuelos Chalk en 1919, ganó fama con gente como Al Capone. Los contrabandistas y los policías que los perseguían representaban la mayor parte de la clientela de Chalk. Thomas Peters, un financiero de Miami dueño en ese entonces del Royal Palm Hotel también solía viajar a Bimini esperando sacar algún beneficio del negocio del alcohol, incluso llegó a construir un hotel de tres plantas y un casino con la esperanza de atraer a la gente rica y famosa de la época. Sin embargo, los turistas nunca se presentaron.
En 1926 un huracán devastó la mayor parte de Miami y Miami Beach. Como si una ola de karma hubiera arrasado aquellas tierras, la destrucción no sólo acabó con la mayor parte de Miami y Miami Beach, sino que también puso fin a la burbuja inmobiliaria de los años veinte y llevó a la zona a sufrir prematuramente la Gran Depresión. Los estragos causados por el huracán fueron inmensos, con pérdidas valoradas en cien millones de dólares (mil trescientos millones de dólares en la economía actual). Aunque el huracán acabó con el periodo de prosperidad que supuso la burbuja inmobiliaria de Florida, la industria del turismo de Miami Beach cobró vida en los años treinta y atrajo a inversores que empezaron a construir hoteles de estuco en pequeña escala situados en lo que hoy se conoce como el distrito histórico “Art Deco.”